El problema es: que me enamoré de la persona equivocada

Lo nuestro no fue un error… No, no lo fue. Fue una casualidad desafortunada.

Una vez tuve un novio y me enamoré de su familia. Amaba estar con ellos. Me sentía tan a gusto. Pero, en fin las cosas no funcionaron y por más larga que le dí no pudimos lograr nada.

Ahora tengo esta relación. Esta relación de tres que me hace sentir sola. Una especie de trago venenoso que tomo lentamente. No estoy obligada a hacerlo. Y aún no entiendo del todo porqué sigo aquí. Me está enfermando. Siento que me marchito. Y eso me entristece.

Cuándo me pondré primero que todo. Quiero crecer, madurar. ¿O es esta forma de pensar estática madurar?

Quiero amar. Siento en mi pecho un sentimiento inmenso, abrazador, cálido pero, que está preso. Preso por tus palabras, tu mirada, tu indiferencia, tu falta de amor y personalidad, de tu silencio.

Háblame amor. Dime si o no. ¡Tócame! Mi cuerpo esta a la expectativa. Por qué ¿Por qué no te acercas? Mis manos no te quemarán. Mis labios no te vomitarán.

Es tan perfecto lo que deseo ¿Crees que sea posible? Será posible vivir en armonía y paz.

Qué porción del mundo me permitirá conseguirlo. Dónde podré construir mi tranquilidad junto a ustedes.

Pareces un cobarde ocultandote en el silencio. Ni a tu peor enemigo le eres tan indiferente.

Lo acepte pero, igual no funcionó.

Ya les he contado que el año pasado tuve una hija con el que era en ese momento mi novio. Seguro habrán leído que todo con el papá de la niña ha sido un desastre. Pero, lo que no les he contado es todo lo que implicó para mi la decisión de tener a mi hija.

La verdad es que jamás  pasó por mi mente tener una hija de esta manera, sin planificarla. Siempre me dije que si tenia una hija, la tendría sola y si me casaba no tendría hijos. Pero, realmente no estaba dentro de mis planes, solo lo decía para suavizar el hecho el día en que llegara a ocurrir porque, en realidad no quería tenerlo, y temía caer en pánico cuando sucediera. Tener un hijo sin planificarlo, lo digo de verdad, JAMÁS se me ocurrió.

Entonces, olvido tomarme una pastilla y no encuentro por ningún lado la de emergencia, así que decido tomarme todas las pastillas del mes porque, leí que funcionaba (nunca consulte con mi ginecólogo, no me pregunten por que). Paso toda la noche en emergencia con el papá de la niña porque, sufro de gastritis y las pastillas me cayeron mal. Al mes siguiente no me llega la regla y pienso que es normal porque, una vez tome la de emergencia y eso pasó. En el segundo tampoco.

Cuando me hago la prueba y voy a buscar el resultado el recepcionista me da un resutado negativo y me pregunto si la razon de que no me viniera sería algo realmente malo. Si embargo, cuando salgo de el laboratorio oigo que el recepcionista me llama, al llegar me dice que seguro lo hubiese matado por lo que paso porque, la prueba que me dio no era mía, la había confundido con otra chica. No le creo al principio porque, cuando me hice la prueba me dijo que había sido la única que se la hizo ese día. Al darme mi verdadero resultado es positivo.

Simplemente no pensé. No hice nada. Baje a planta y le escribí el resultado al padre de la niña que tampoco, lo creyó solo dijo que no podía ser verdad porque, yo era estéril (no se de dónde lo saco).

A partir de allí caí sin ningún freno. No se si fue por el cambio hormonal o porque, me gusto la idea de tener una familia, algo que por primera vez sería mío. Pero, todas mis decisiones a partir de allí solo aceleraron mi caída.

Pues allí estaba, totalmente embarazada y de un chico que apenas conocía. Nunca pensé que metería tanto la pata.

Gracias a Dios mi hija siempre se ha comportado como un  ángel. Fue el embarazo más tranquilo que he escuchado después, de el mio. No sentí nada a parte de que mi pansa crecía. En cambio, el padre solo hizo, de lo que pudo haber sido el periodo mas maravilloso de mi vida, el mas horrible lo que se sumó a el trauma interno de hacer algo que de verdad no estaba dentro de mis planes.

Me sorprende todo lo que soporté. Creo que no hubo ni un día en que no haya llorado y me sintiera fatal y angustiada. Inclusive la tarde del parto fue horrible, se comportó como un completo idiota. Sin embargo, quería que funcionara. Jamás deseé tanto que algo pasara como esta vez.

En fin, experimenté un giro de 170 grados (aun sigo de cabeza).

Soy una chica que sueña demasiado. Vivo en un país de maravilla. Amo ayudar, hacer sentir bien a los demás y hacerles la vida fácil. Quisiera tener la familia que me imaginé al estar embarazada. Ser la mujer que ame a su esposo y que lo apoye. Quiero una relación de confianza, donde todos nos entendemos y perdonamos sabiendo que como humanos cometemos errores pero, que no es nuestra intención dañar al otro sino crecer juntos. Quiero una relación amorosa no un negocio.

A pesar de todo lo que he pasado,  tengo miedo a perderlo. No se por qué, quiero que todo salga bien con él.

Celos

Celos.

Un sentimiento tan consumidor y destructivo.

Pensé que jamás iba a ser la presa de esa enfermedad degenerativa. Pero, sin embargo, sucedió. A pesar de mis altos niveles de distracción y poco apego. Se juntaron los ingredientes exactos para hornear una destructiva y viciosa relación que produjera no solo celos sino rencor, impotencia y frustración. Pero, por sorprendentemente o más bien como ingrediente extra para amargar la solución nace una niña de esa infantil y desagradable unión. La única luz que ilumina esa cueva.

Ella, una pequeña pero hermosa flor. Algo tan maravilloso que aún no sé describir sin dejar de ser cliché. Lo único bueno de todo esto y al mismo tiempo lo que más me genera ansiedad. Es algo tan puro y bello y temo que deje de ser tan inmaculado a causa de mis malas decisiones.

Y otra vez esos celos, incontrolables, desajustados. Por qué, si yo ya no lo amo. Me repugna ser parte de su vida y me frustra que irremediablemente mi hija lo sea.

A veces suelo soñar con una vida de libertad y autenticidad. Le es tan difícil ser ligero. Anhelo tanto la paz.

Las malas decisiones me llevaron a los celos y ellos me trajeron una estrella. Como agradezco ese pedazo de cielo, ese ligero desajuste en mis planes.

Mis celos te engendraron y mi amor te mantendrá viva.

Te amo.

En mi noche.

Una lagrima densa cruzó diagonal y lentamente por mi nariz hasta llegar a mi otro ojo. Justo el tiempo que duró mi lucidez y  mi dolor.

La niña está llorando. Dejemos que llore y se vuelva a dormir.

El aire acondicionado bota agua, en un envase de helado improvisado que dejé para que no mojara la ventana de la vecina de abajo. Está a 23 grados. 

La niña se vuelve a quejar. 

Se que estás despierto pero, no harás nada.

Y yo solo pienso en los extraños que me van a escuchar. Al menos uno debe escuchar.

Para algo debo ser buena. 

La niña vuele a quejarse y tu sigues sin hacer nada. 

Parece que la temperatura subió porque, el aire se activó.

Yo solo quiero jugar solitario pero, la angustia de el día de mañana me reclama que me duerma para que descanse.

Sonar me hará feliz, o al menos antes lo hacia. 

Era tan justo.

Entonces, me escuché gritando y me pregunté: por qué estoy gritando, queria saber sus razones. Y mientras pensaba en las razones de mi alza de voz, él ya estaba reaccionando. Yo no pude responder, estaba urgando en mi mente. Él vía en mí el reflejo de sentimientos encontrados. Y tuvo miedo.

No entendí por qué huia. Por qué me evadía. Era tan simple lo que exigía. Tan justo.

Estoy en un hueco que caí hace tiempo. Sigo aquí, a oscuras. Y he visto la salida pero, no he podido alcanzarla. Aunque, lo quiera no me levanto y avanzo.

Hace horas dije basta. No importa cuánto me cueste porque, es eso lo que temía, lo que me costaría. Mi primer acercamiento será levantarme y alzar mi voz. Pedir auxilio.

El lado bueno de estar separada de ti

Hoy tengo ganas de escribir sobre lo que me ha pasado esta semana. No se si es una necesidad incontrolable de ser escuchada o solo una excusa para escribir algo en mi muro. Se cual sea la razón lo escribiré. Porque, mi hija esta dormida, tengo tiempo y quiero aprovecharlo.

Estoy en casa del padre de mi hija. La razón: no la se ha ciencia cierta. Mi hija necesitaba estar con su padre. No confió en él, siempre que se la lleva llega con algo malo.  Por esto acepte el reto de venir a traérsela. Rudo reto, por nuestra condición.

Ayer estuve al borde de la locura. Por todo el trajín que he tenido con mi hija estas últimas semanas ha tenido un trastorno del sueño terrible que nos esta pegando mucho. Y no he podido hacer que duerma su siesta y en las noches. Eso se resume a que yo no he podido dormir bien en todo este tiempo y sumado a los 9 meses de sueños interrumpidos, soy un caos. Mi cerebro simplemente se va a apagar una noche de estas y Dani no va a tener quien la vea mientras. Pues, como ya dije no confió en su padre y no tiene la capacidad ni las ganas de responder sin que le digan qué debe hacer. Un asco todo esto.

Hace unos días su hermana me decía que estaba hablando sobre su mamá sobre cómo sería que nos casarnos. La verdad es que no creo que pueda con eso. Si me llegase a casar quisiera hacerlo con un hombre. Una persona que no se vuelva una carga para mi sino alguien en el que me pueda apoyar y que confié ciegamente. Es simple. El padre de mi hija, no ha sido eso hasta ahora. Por confiar en él me he llevado varios golpes. Y me da rabia porque, los veía venir y no hice nada. El lo sabe no es un tonto. Pero, no se qué ideas tiene en la cabeza o cuáles son sus aspiraciones que simplemente no hace nada para asumir sus responsabilidades.

Por qué simplemente no me deja y se va. Estoy obligada a soportar esta situación por ella. Esto es algo que ya he pensado mucho y de la cual ya tengo mi conclusión pero, tenía ganas de escribir un poco. De él no espero nada. Se que todo lo tendré que hacer yo, hasta que un día madure y decida hacer las cosas con seriedad y responsabilidad. Ya no discuto, ya no trato de reventar mi cabeza preguntándome por qué. Ya no me interesa nada que no tenga que ver con mi hija.

Ahora solo trato de ver el lado positivo de estar separado del padre de mi hija. Cuando necesito tiempo para mi le puedo dejar a Dani un rato y mientras ser egoísta. Ahora solo quiero complacer mis egoístas y particulares deseos.

Quiero cambiar mi cita.

Les voy a contar lo que me acaba de suceder.
Le dije anteriores días a el papá de mi hija, que pidiera una cita para ella con su pediatra porque, yo llamaba y no me respondían.imagen030
Él la pidió para hoy y me dijo que me avisaba ese mismo día si iba a venir para entrar a la consulta también, (realmente yo fui la que le sugerí eso y el me dijo lo que les dije) porque, no sabía dónde iba a estar este día.
Le escribí anoche para decirle que si no venía tenía que hacerme la transferencia del dinero. Estaba segura de que no iba a venir porque, solo lo hizo una vez y Daniela ya tiene 7 meses. Yo no tenía suficiente dinero para pagar la consulta. Bueno no me respondió. No esperaba que lo hiciera, le escribí solo por no dejar.
 Llamé a mi mamá porque, ya no iba a ir a la consulta, para ir a su casa pero, me dijo que tenía que salir y que ella me pagaba la cita, que no dejara de llevar a la niña. Decidí ir pero, cuanto iba saliendo se me rompió la cartera no le di importancia porque, igual no me la iba a llevar. Salí de el apartamento, bajé y cuando iba saliendo de el edificio me tuerzo un pie con Daniela en los brazos y casi me caigo con ella. Se me rompió la sandalia y tuve que quitarme los zapatos y caminar descalza hasta el apartamento porque, se habían roto totalmente y si caminaba así me podía caer con la bebé.
Llamo de nuevo a mi mamá para decirle que no voy a ir y contarle el porqué. Luego llama Andrés, el papá de Daniela, para decir que no viene, que si fui a la cita, que nos veamos en caracas para hacerle el mercado y comprarle las medicinas. Cabe destacar que si voy a caracas a hacer el mercado para la niña tendría que ir con ella y venir con ella y que así como el me dice para ir hasta allá a hacerlo él no me va ayudar a traer las cosas hasta mi casa, o sea tendría que cargar con la bebé y las cosas hasta acá.
De verdad no tengo ganas de decir más nada sobre el asunto ni hacer más nada. Le escribía a
la doctora para cambiar la cita a la próxima semana. Me encerré en mi cuarto y me vine a desahogar con ustedes para no perder los estribos. Gracias a Dios Daniela se durmió, al menos una de las dos está tranquila.