En mi noche.

Una lagrima densa cruzó diagonal y lentamente por mi nariz hasta llegar a mi otro ojo. Justo el tiempo que duró mi lucidez y  mi dolor.

La niña está llorando. Dejemos que llore y se vuelva a dormir.

El aire acondicionado bota agua, en un envase de helado improvisado que dejé para que no mojara la ventana de la vecina de abajo. Está a 23 grados. 

La niña se vuelve a quejar. 

Se que estás despierto pero, no harás nada.

Y yo solo pienso en los extraños que me van a escuchar. Al menos uno debe escuchar.

Para algo debo ser buena. 

La niña vuele a quejarse y tu sigues sin hacer nada. 

Parece que la temperatura subió porque, el aire se activó.

Yo solo quiero jugar solitario pero, la angustia de el día de mañana me reclama que me duerma para que descanse.

Sonar me hará feliz, o al menos antes lo hacia. 

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