No voy a seguir negando mi forma de ver el mundo! para cada rareza hay un nombre y un grupo de gente que las acepta y los entiende! o.-


Recuerdo que hace unos días estaba pensando que cierta palabra (no recuerdo cuál exactamente) sabía a chocolate o café pero, me regañé diciendo que eso no era posible. Seguramente era algo que había dicho de forma incorrecta. Las palabras no pueden saber ni oler a nada, es imposible.

En el fondo me sentí frustrada porque, yo lo sentía así. En mi mente escuche la voz de varios amigos que me dirían que eso estaba mal dicho. Entonces, trate de borrar esa sensación de mi cabeza y pensar la forma “correcta” de referirme a esa palabra.

Ahora que estoy viendo y leyendo sobre la sinestesia siento que perdí mucho tiempo de mi vida. Realmente encontré la publicación por casualidad. Me alegro de haberlo hecho, porque me siento libre, aceptada. Es terrible tratar de cambiar la forma en que vez las cosas para entrar en la correcta. En un mundo tan basto y tan variado. Con una mente tan poderosa y con una capacidad infinita ¿cómo sabríamos lo que realmente es correcto?

Por qué cohibirnos y reprimir lo que somos. Imagínense si todos nos esforzáramos por ser de una sola manera. Para empezar, de cuál de todas las maneras posibles nos inclinaríamos y cómo podríamos sostener todas nuestras necesidades si solo sabemos hacer unas pocas cosas.

Luego de ver este reportaje encontré el valor dentro de mi para ser quien soy y hacer lo que siento. Realmente lo encontré en un momento de mi vida de cambios fuertes, o mejor dicho justo cuando empiezo a ser sincera conmigo misma. Estoy empezando a recorrer un camino que siempre estuvo pero, que temía empezar. Mi camino, el que termina donde yo quiero y pasa por donde yo deseo.

No quiero seguir perdiendo mi vida tratando de mantener contentos a los demás. Y con esto no digo que si se me presenta la oportunidad no o haré o que me sienta mal al hacerlo. Pero, no cohibiendome de ser yo misma. Voy a aceptar la forma en que siento el mundo.

Porque, yo también tengo virtudes que transformarán el mundo.

Irse o no irse. He allí mi dilema!

Soy Venezolana. Tengo.m 23 años. Estudio Ingeniería Geofísica. Y tengo una bebe de 6 meses.

Mi padre y mi hermano se fueron algunos meses atrás del país. Al igual que muchos amigos y conocidos. No importa ya a dónde, no lo hicieron por seguir el sueño americano, ni ninguna de esas platónicas ideas. Se fueron porque, en el país en le que nacieron no los reconocen como… nada.

Estudio en una universidad pública, como muchos de los que se han ido. En Venezuela la educación es pública, es buena, excelente diría yo, hasta varios años atrás. Todavía se mantiene en algunas instituciones. Siempre creí que como el Estado invertía tanto en nosotros (mi carrera cuesta, aproximadamente,
millón de dólares) deberíamos trabajar con gusto para el país al termino de nuestra carrera. Es algo simple de entender y lógico de sentir.

Mi mamá tiene 3 hijos más, aparte de mi hermano menor y yo. Estudió para ser maestra de preescolar 5 años, teniendo a mis hermanos pequeños y trabajando. Sacrificó mucho. Ahora, está intentando conseguir trabajo para el Estado, porque como maestra en un colegio privado gana solo sueldo mínimo,(que no le alcanza ni para un par de zapatos) por los beneficios que obtiene. O sea, no es porque gane mejor, sino porque, no tiene más opción. Claramente está indignada, no le parece justo. Todo lo que pasó por tener una carrera para terminar ganando como si no hubiera hecho nada.

Mi padre quiere que me vaya con él, pero yo quiero terminar mi carrera y trabajar para mi país. Por otro lado, con una pequeña de meses es difícil, no imposible, pero no es lo que yo deseo para mi hija. Mi padre se fue algunos meses atrás sin planes de quedarse, logró alquilar un anexo y está ahorrando para un carro. Mantiene a mi hermano y me envía dinero. Yo en cambio vivo con mis abuelos y lo que ganamos nos alcanza para comer, a medias. Quiero irme a vivir sola pero, con las leyes que tenemos nadie quiere alquilarle a personas con hijos pequeños pues, podrían quitarle el inmueble. Además, los alquileres sobrepasan la ganancia real de un ciudadano de a pie.

Si me mudo sola tendría que invertir horas trabajando además, de las horas que tendría que pasar haciendo colas para comprar lo que consiga y lo que me alcance con lo que gane, las que invertiría en mi hija, la casa, el estudio y en el traslado de un lugar a otro. Las 23 horas y 56 minutos diarios no me bastarían, ni mi paciencia aguantaría tanto. Ni siquiera quiero desarrollar la idea de querer tener un carro porque, es un lujo que mi cabeza no podría ni pensar. Comprar uno usado y arreglarlo podría ser una opción en otro tiempo o lugar, pero aquí los repuesto no se consiguen, ni que los vendan caros. Entonces, ni lo pienso. En fin, lo único que tengo bueno por ahora de mi país es una carrera gratis y que es mi país ¡Qué más quiero!

No puedo dejar de lado mi otra preocupación. Como ya dije mi carrera es cara. Y estudiarla en otro país, más específicamente en Estados Unidos, va a ser difícil. Nos va a costar mucho. Pero, por otro lado, todo el esfuerzo que haga será directamente proporcional a la ganancia y la satisfacción que consiga de ellos. Pues, mis posibilidades de independizarme, vivir sola, tener un carro, un negocio, entre otras, incrementarían mucho. En un país donde consumir es la ley, para las personas nada comunes como yo se convertiría en un mar de oportunidades. Que claramente implican un esfuerzo, sacrificios que depende de mi estar dispuesta a pagar. Pero oye, al menos hay algo que puedo obtener no importa si es pagando, los demás también se están esforzando por lo que ofrecen.

Es claro entonces, que por encima se ve más apetitoso el emigrar a otro país. Pero, eso no te va a quitar el deseo inmenso de que todo cambie, de la noche a la mañana, en el país en que naciste, que amas y que sabes que es más que un montón de tierra que puedes dejar atrás. Es un poco indignante saber que todo lo que estarías dispuesto a sacrificar en otro país no valdría nada si lo quieres hacer en el tuyo.

Pero para concluir, además de esto, es cierto que aquellos con un sentido de pertenencia más patriótico que decidieran quedarse y seguir luchando contra lo que eventualmente va a terminar, serán los lideres mañana y los que nos abrirán las puertas esperarán deseosos de compartir su crecimiento y fortaleza obtenidos durante su trabajo. Capaz no sea de los que se quedan, sino de los que vuelven a ayudar a organizar y recoger el desastre después de la batalla.